Prostitutas siglo xx prostitutas espalolas

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Las autoridades consideraron la prostitución femenina durante el siglo XIX y parte del XX como un mal social pero inevitable. Para cumplir estos objetivos se legisló, como tendremos ocasión de tratar en este artículo. La prostitución ejercería, por lo tanto, una especie de labor social y, por otra parte, proporcionaba sustento a muchas mujeres. En Madrid, tanto en como , se aprobaron sendos Reglamentos de obligado cumplimiento para las prostitutas: El gobierno civil de Madrid aprobó en , en tiempos de la Restauración, un Reglamento sobre la inspección médica de las nodrizas y prostitutas.

Por fin, se estipulaba una tabla de tarifas y cuotas en función de la categoría de las casas de citas. Pero como había una evidente disparidad de criterios entre unas provincias y otras, el gobierno optó por unificar criterios, ya iniciado el siglo XX.

En se aprobó una Real Orden que regulaba la prostitución, de aplicación en todo el país, la primera vez en España y que tiene, por lo tanto, una importancia capital. Solamente importaban estas dos cuestiones sobre las que gravita este artículo, caracterizando a las prostitutas desde una óptica harto paternalista. Merece un trabajo aparte.

Los ojos de Hipatia. Receive news updates via email from this site. Home Historia El poder y la prostitución femenina en la España liberal. El poder y la prostitución femenina en la España liberal Los ojos de Hipatia Mar 9th, 1 Comentario. Y Alejandro Dumas, gran pecador también, llamaba princesas a las putas andaluzas.

En noviembre de se decretaba la reorganización del Patronato de Protección a la Mujer y la creación de establecimientos para regeneración de extraviadas, que venían a sumarse a los centros religiosos ya existentes, los cuales todos habían cobrado nuevo vigor con el franquismo.

Es de pensar que todas las asociaciones estatales y religiosas para encarrilar a las jóvenes perdidas tuvieron mucho trabajo tras la guerra, ya que, como decía don Julio Caro Baroja, la estadística objetiva es la mejor arma para discutir contra argumentos demasiado sentimentales.

Y las estadísticas eran duras. Sólo en cuanto a locales, había 1. Una de cada 25 mujeres era puta. Córdoba gozaba de 45; Granada, de 83; Sevilla, nada menos que de Las capitales a la cola de la lista eran Guadalajara y Soria, que sólo tenían de burdeles reconocidos cada una.

Con las leyes antiprostitución ocurría en España algo así como con las antiguas leyes contra las mancebías, y era que no sólo resultaban ineficaces, sino que su reiteración era muestra de que el problema seguía siendo peliagudo. Por otra parte, no hay un Impuesto de Actividades Económicas IAE bajo el epígrafe prostitución, por lo que si alguna ha tenido a bien registrarse en el IAE puede haberlo hecho como artista, por poner un ejemplo.

Lo que sí es cierto es el crecimiento espectacular de webs que informan en Internet de la situación a la que se ven sometidas muchas mujeres sub-saharianas, iberoamericanas y de países del antiguo bloque del Este, ofreciendo a veces incluso la posibilidad de efectuar denuncias que las webs se ofrecen a cursar a las autoridades.

Algunas estimaciones, nunca oficiales, apuntan a que puede haber en España entre Como era de esperar, ambos decretos, el local y el autonómico, han encontrado contestación en quienes piensan que tales normas sólo benefician a los empresarios de tales negocios y fomentan el proxenetismo.

Solamente importaban estas dos cuestiones sobre las que gravita este artículo, caracterizando a las prostitutas desde una óptica harto paternalista. Merece un trabajo aparte. Los ojos de Hipatia. Receive news updates via email from this site. Home Historia El poder y la prostitución femenina en la España liberal.

El poder y la prostitución femenina en la España liberal Los ojos de Hipatia Mar 9th, 1 Comentario. Hacia una teoría crítica de la prostitución Las arrepentidas: Eduardo Montagut Contreras , España liberal , prostitución femenina. May 7th, El Primero de Mayo para los socialistas en Lun. Eran atendidas por un médico y un sacerdote. A pesar de su sujeción, la mayoría de estas mujeres prefería los prostíbulos a ejercer la prostitución por libre.

Las que decidían abandonar ese tipo de vida eran trasladadas a una casa de penitencia, donde permanecían recluidas en clausura a la espera de entrar en un convento o lograr la dote necesaria para contraer matrimonio. Los beneficios de los padres de la mancebía debían ser cuantiosos pues, al decir de Colosía, algunos caballeros de alto rango participaban en el negocio.

En el Archivo de Trujillo he podido consultar contratos de tales arrendamientos. En el siglo XVI, con la contrarreforma, la tolerancia se esfumó y se ordenó cerrar los prostíbulos. Pero fueron los ilustrados radicales del siglo XVIII los que impulsaron una revolución erótica que podría compararse a la liberación sexual de los años sesenta del siglo pasado.

En los salones de la alta sociedad parisiense, donde el matrimonio era un asunto de conveniencia y se desplegaban los rituales de galantería y seducción que reflejan Las amistades peligrosas, el sexo se libera de ataduras. Y es que, como tenía claro Moratín, la prostitución era un mal menor en una sociedad necesitada de expansiones.

O eran putas las profesionales, o lo serían todas las mujeres: Se quejaba una copla popular: Lord Byron quedó prendado de una puta gaditana, de nombre Inés, como la monja de don Juan.

Inés era una mujer risueña, y su modo de bromear con la tristeza del inglés cuando se despide de ella es el inicio del poema que el lord le dedica: Otro personaje de postín, Luis II de Baviera, quedó absolutamente encoñado con una tal Lola Montes, parece ser que gracias a las prodigiosas habilidades amatorias de esta cazadora a lo filipino del siglo XIX, también ella experta en capturar talentos adinerados.

Teófilo Gautier era un gran admirador de la puta hispana, al igual que Prosper Merimé, quien escribió Carmen y otras narraciones gracias a sus conocimientos de campo del modus operandi de la putas andaluzas, quienes le dejaron profunda huella.

Y Alejandro Dumas, gran pecador también, llamaba princesas a las putas andaluzas.

Una de cada 25 mujeres era puta. La Valencia Cultural May. Sólo en cuanto a locales, había 1. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Córdoba gozaba de 45; Granada, de 83; Sevilla, nada menos que de Por otra parte, no hay un Impuesto de Actividades Económicas IAE bajo el epígrafe prostitución, por lo que si alguna ha tenido a bien registrarse en el IAE puede haberlo hecho como artista, por poner un ejemplo. Abordemos el tema de la prostitución con algo de perspectiva histórica.

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